miércoles, 12 de febrero de 2014

¡OH TEMPORA, OH MORES!

HOLA CHICOS Y CHICAS BETS.
DESPUÉS DE UNA AGRADABLE CONVERSACIÓN CON ALGUNOS DILECTOS AMIGOS
ME QUEDÉ PENSANDO,,,  Y ESTO SE QUEDÓ "EN EL TINTERO"
A VER QUE OPINAN:

¡OH TEMPORA, OH MORES!

(Esta frase atribuida a Cicerón en el Siglo I AC, menciona la preocupación del notable pensador romano acerca de la degradación de usos, costumbres y moralidad de la sociedad romana de su época, que definitivamente contribuyó a la decadencia, putrefacción y desaparición del Imperio Romano, en la cúspide de su esplendor y poderío).

El otro día, conversando con algunos amigos que tuvieron la gentileza de visitar a un par de viejos anacrónicos, y con los cuales nos unen múltiples y queridas vivencias. En la amenidad de la plática, cayó el tema de lo que ha cambiado la vida para todos nosotros. Nos dimos cuenta mi esposa y yo, que en verdad ha pasado el tiempo (más de 40 años) y ya ninguno somos lo que fuimos. Será que ellos han cambiado más que nosotros, o verdad no nos conocemos tanto como creíamos.
Surgieron las naturales discrepancias de enfoque y punto de vista que eran de esperarse, pero lo sorprendente para mí y para mi “mejor parte”, fueron sus conceptos y enfoque acerca de la Familia, el Matrimonio y el Sexo.
Y creo firmemente, que no es que seamos particularmente puritanos, sino que hemos tenido experiencias diferentes.
Las discrepancias son fundamentalmente en la importancia que la sociedad moderna le dá a la actividad sexual (en mi opinión exacerbadamente importante). Y parafraseando a un ilustre tocayo mío, Oscar Wilde genio literario del Siglo 19 que mencionaba: “En la actualidad, el Sexo es hipervalorado por todos..., el populacho, está obsesionado, las posiciones son ridículas, estrambóticas y extenuantes, el placer, cuestionable y efímero, el riesgo prohibitivo y el costo desusadamente elevado”.
Yo sostenía (y sigo sosteniendo), que el matrimonio y el sexo son connaturales a la especie humana, y ya que el hombre y la mujer, al no ser iguales sino complementarios, consideramos que el Sexo y el Matrimonio tiene como objeto fundamental la formación de una Familia, la Procreación y la Educación de los nuevos seres humanos que continuarán la Vida después de nosotros.
Ésto provocó inconformidad y acusaciones de; machista-intolerante-cuadrado-misógino-mocho, por parte de las féminas de la reunión. Pero lo siento chicas, no hay manera de convencerme de que somos realmente iguales, semejantes y “parejas”, porque aunque de la misma especie estamos irreversiblemente atraídos el uno a la otra (como los insectos a la luz y hacia su perdición) y diseñados maravillosamente para la procreación, somos claramente desiguales, opuestos si se desea (Gracias a Dios), pero no iguales. Somos por así decirlo “Radicales Libres”, con valencias abiertas ávidas de unirse para formar moléculas estables y funcionales. Como el Hidrógeno y el Oxígeno, que forman el Agua. (Dicen que el Hombre soltero es un animal imperfecto, pero yo creo que el Hombre casado, es “un perfecto animal”).
Mencionaba que siendo el matrimonio moderno un Contrato Social, diseñado para darle sentido y cohesión a las sociedades humanas, es fundamentalmente una suerte de “Incubadora de Seres Humanos”, que funciona mejor cuando cada uno de los miembros de la familia cumple su cometido respetando las atribuciones y funciones de cada miembro a cabalidad. Las sociedades humanas que formaron; familias, tribus, comunidades, estados y naciones, han permitido el desarrollo y mejor desempeño de los seres humanos que poblamos este planeta.
Sin embargo, con los modernos afanes de “Liberación Femenina” éstas atribuciones, funciones y prerrogativas, se han diluido, disminuido y parcial o totalmente desaparecido, para desgracia y disfuncionalidad de las familias modernas.
En mi humilde opinión, esto es debido a que la Mujer en su desaforado intento de “Igualdad”, hacen hasta lo ridículo con tal de semejarse al (obviamente inferior) Hombre y descuidan y desprecian su sagrado deber de procrear, cuidar y educar a los pequeños seres humanos que Dios a puesto en su custodia. Incidentalmente esta es la tarea más importante que pueda realizar cualquier ser humano, no hay nada más importante ni de mayor trascendencia en la vida.
En ese sentido opiné (para mi desgracia), que el Hombre moderno, en ésa lucha, ha perdido o está en visas de perder la Hombría y la Vergüenza! y la Mujer la Feminidad y también la Vergüenza! Sus afanes y luchas se han reducido a una búsqueda insensata del placer, del dinero y del poder.
Esto desató -como era de esperarse-, la furia y desacuerdo de todos, sin embargo pasadas las pasiones e irritaciones que suscita tal comentario, no me queda duda de que algo hay de cierto en ésa opinión y que éso explica a cabalidad los problemas de “pareja” modernos, y también la enorme cantidad de conductas antisociales y criminales que padecemos hoy-día.
El Sexo, que modernamente y curiosamente denominan; “Género”, es la primera y fundamental diferenciación que sufre el embrión humano desde la primera mitosis que dió origen a la vida humana y así es en el Reino Vegetal y Animal, con excepción de los seres vivos unicelulares.
Esa diferenciación, permite la existencia de organismos multicelulares con sistemas orgánicos complejos ya que los diferentes órganos y sistemas requieren una fina armonía para realizar sus complicadas funciones. En éste sentido existen tejidos órganos y sistemas especializados para reproducir de manera integral un nuevo especimen totalmente diferente, gracias a la mezcla de los genes de dos individuos de la misma especie, pero de diferente estructura e identidad cromosómica, es decir, de diferente SEXO.
Sin embargo, no es tan fácil como suena, como bien lo saben aquellas parejas que hacen hasta lo indecible para procrear, cuando esta sagrada función tercamente se les niega. Por otra parte, en otras ocasiones, la vida es tan terca (y tan sutil) que se desliza “sin querer queriendo” como dijo Chespirito. (¡Ah canijos muchachos tan “calientes”!).
El Sexo, ese misterioso y maravilloso don Divino, es omnipresente en nuestras vidas, no cabe duda, pero no es gratuito, no es un juguete, no es una novedosa o antigua “Apps” del ser humano, es fundamentalmente un instrumento, un diseño, un Mandato Divino, para hacer persistir nuestra especie (y mejorarla) en éste planeta.
Como tal, merece respeto, consideración, atención y cuidados inteligentes. De ninguna manera es solamente una hermosa y placentera diversión. Cierto es que probablemente no existe actividad más placentera en el devenir humano (si podemos hacer abstracción de; Tripular un esbelto “Ocho-remos-largos-con-timonel”).
Y ¿Porqué es tan placentera la actividad sexual?
Bueno, pues exceptuando a aquellas iluminadas personas a las que no les guste (nuestra admiración hacia éllas, eso de éllas no tiene connotación de “género”, en gustos se rompen géneros), parece obvio que ese gustito se debe a que si no nos gustara, es decir si no fuera tan tremendamente placentero, pues el ser humano y la mayoría de los seres vivos de éste planeta..., simplemente no existiríamos.
Hoy día se sabe con mayor precisión cuales son los mecanismos de la sensación placentera, que es netamente cerebral, y culpamos a estructuras límbicas del Hipotálamo en el Tallo Cerebral, y también a la presencia e interacción de substancias neurotransmisoras como la Dopamina, la Adrenalina y hormonas como la Progesterona y Testosterona. Incidentalmente muchos de estos mecanismos están presentes en la respuesta cerebral a muchas substancias enervantes como la Cocaína, la Anfetamina y sus derivados, de ahí su capacidad severamente adictiva.
La actividades sexuales hoy día, tal parece que tienen como objeto primordial la consecución del placer mediante un mayor y mejor desempeño orgásmico, la mayor satisfacción erótico-sexual. En muchas, muchísimas “parejas” esto parece ser la única razón de hacer vida en común. Nos olvidamos que la Familia es la base de una sociedad sana y funcional, y que las naciones deben su éxito a esta forma de convivencia.
El coito y toda actividad sexual, antes después, entre múltiples individuos del mismo o diferente sexo, de cualquier manera, de cualquier forma, cualquier posición, cualquier orificio, cualquier instrumento, con cualquier animal, vegetal, cibernética, virtual, telefónica o psicodélica, es visto hoy día con admirable (?) tolerancia y “amplitud de criterio”.
Y los que vemos en esto una degeneración de la sagrada función sexual en las sociedades modernas y una clara desviación del poderoso Instinto Sexual somos tachados de obsoletos, intolerantes, homofóbicos, persignados y egoístas.
El admirable Instinto Sexual, está ahí, a veces se pervierte y desvía, y es preciso que la inteligencia lo conduzca.
Recordaré lo que un querido maestro mío de la Facultad de Medicina mencionaba: “El Dios de los cristianos, perdona siempre, el Hombre perdona algunas veces, pero la Naturaleza..., no perdona nunca” .
Se aceptan discrepancias.


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