domingo, 5 de mayo de 2024

REFLEXIONES XXII

 

                           REFLEXIONES XXII

 

Continuaremos lo mencionado con lo que sigue:

Hablando de la magia de la palabra escrita, tengo en mente el escribir un pequeño comentario, que podría llamarse:

“Mil una maneras de apartar Un Tonto, de su Dinero”.

(Aceptaré todas las contribuciones y contribuiré con mi humilde donación”).

La Mente Humana, es sin duda una capacidad que no merecemos (cuando menos yo). Sus capacidades apenas han sido sondeadas y no me refiero a las “capacidades mentales sobrenaturales”, que son tan atractivas para muchas personas de diverso nivel intelectual, que atribuyen a la mente capacidades magnéticas inusitadas, como la presencia de un “Tercer Ojo”, la Divinación, la Transmutación de la Materia. La Telequinesis, la facultad de comunicarse con los muertos y con los espíritus (de todo tipo), la Levitación de su propio cuerpo, la predicción de hechos futuros, la sanación de muy diversas enfermedades, la sanación psíquica,  la cirugía psícológica (con la mano del “Chamán”), la “Transmutación de la Materia”, la “Telequinesis”. El salto a otra dimensión y diversos estados psíquicos, que aturden y entusiasman a nuestra ingenuidad, que parecen increíbles y que aumentan la fortuna de los médicos espirituales. Sin embargo, cuando exista evidencia cierta comprobable de tales poderes, habrá que aceptarla sin reservas.

Me refiero más bien a las capacidades cerebrales que todos poseemos y que son producto del proceso evolutivo humano,  en un mundo lleno de estímulos y retos mentales. Por ejemplo, un bebé de pocos días cuando es sometido a un programa de Estimulación Mental Temprana (con música preferentemente), con imágenes bellas, y voces cariñosas de su madre y parientes, leerles cuentos y prodigarles caricias, exponerle al sol, y jugar con su mascota. Muy probablemente desarrollara mayores capacidades mentales que otros niños que no han sido así estimulados.

Soy un convencido del viejo adagio médico, que dice: “La Función, Hace el Órgano” y “Órgano que no se Usa, se Atrofia”. Creo que la disciplina mental y física, y el asiduo ejercicio de ella tiene posibilidades  que no han sido utilizadas de manera adecuada para nuestro desarrollo como personas pensantes.

“Sólo que sea por eso” dice mi mejor parte, cuando digo: “¡Ay Mamá, … ¿Porqué soy tan Pendejo? A lo que ella contestó: (“¡Sólo que sea por eso”!).   

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