lunes, 18 de julio de 2016

YIHAD 2016


Nuevamente contemplamos horrorizados, el enésimo atentado terrorista perpetrado por fanáticos musulmanes en el paraíso turístico de Niza Francia, una verdadera atrocidad de refinada crueldad. Hasta ahora 84 muertes totalmente insensatas e innecesarias, muy probablemente en los días subsecuentes aumentará la letalidad de la masacre; niños y familias enteras perseguidas por un maníaco conduciendo un camión de 17 toneladas durante la celebración del 227 aniversario de la Revolución Francesa, que fué paradigmático para la creación los estados democráticos modernos, pero que se caracterizó por desencadenar una sangrienta represión hacia la aristocracia reinante, que diez años después, regresó con ánimos imperialísticos y expansionistas con Napoleón Bonaparte.
Y nos preguntamos: ¿Qué es lo que motiva esta lluvia de horror? Qué hay en la mente de éstos fanáticos de la segunda más numerosa Fé Religiosa del mundo? Será la interpretación equivocada del Texto Sagrado del Korán, que habla del deber del devoto musulmán de combatir la apostasía y aniquilar a los “infieles”?
Muchos expertos niegan tal interpretación, pero no ofrecen otra explicación más congruente (o cuando menos no la conozco). Como quiera que sea, es un hecho que muchos dirigentes y clérigos de países musulmanes han expresado que los Estados Unidos y los países europeos son la encarnación misma de Satanás y representan una amenaza para sus sociedades y una degeneración de la Humanidad.
También existen razones étnicas y socio-económicas que dividen profundamente las dos culturas dominantes en ésa región: La Judeocristiana y la Musulmana, aunque estas mismas tienen y han tenido entre sí, discrepancias muy sangrientas en el pasado.
De modo que razones para el horror y el acendrado odio sectario abundan y si a éso agregamos el pasado dominio colonialista e imperialista de las grandes potencias sobre ésos ancestrales países, particularmente Inglaterra y Francia. Encontramos un fértil campo de cultivo para el odio y la intolerancia mortal irracional.
Actualmente, el odio dirigido acendradamente hacia la existencia misma del Estado de Israel, pero también hacia Europa, Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, a pesar de que éste último, nunca colonizó a estado alguno de ésa región (ni de ninguna otra), se suma la intolerancia entre las dos facciones más conocidas del Islam; La creencia Shiita y la Sunnita, lo que explica los atentados hacia las mezquitas y lugares sagrados de ésas divisiones del Islam y los ataques suicidas en su contra.
La situación política del Medio Oriente ha permanecido conflictiva después de la conclusión de la 2a Guerra Mundial, ya que la creación de el Estado de Israel por mandato de la ONU, hizo renacer con extrema violencia los odios sectarios en contra del Estado Judío e Inglaterra.
El término; YIHAD “Guerra Santa”, utilizada en la Gran Guerra Otomana de 1914, fué adoptada por los Imanes Musulmanes y ha sido bandera popular que pregona la intolerancia hacia la existencia misma del Estado Judío y hacia la influencia avasallante de la cultura Occidental, que consideran “pecaminosa” y ruinosa, muchos la consideran una “AntiCruzada”.
La influencia colonizadora hacia África por las grandes potencias, particularmente Francia e Inglaterra que se repartieron prácticamente toda África del Norte y Meridional es un hecho histórico irrefutable que ha causado odio y resentimiento de hondas raíces.
De tal modo es que existen razones históricas, sociales, culturales y religiosas profundas que han impulsado esos movimientos de reivindicación y choque entre dos culturas, varias etnias e ideologías religiosas. Los ataques terroristas también han sido dirigidos en contra de minorías como la India, Kurda y Copta.
La oleada de sangre que han producido estos ataques desde el principio de éste Milenio, no ha sido contenida por las intervenciones militares de EUA y sus aliados. En las dos guerras del Golfo, la persecución de éstos movimientos con la fuerza y ocupación militar, las medidas de seguridad, precautorias de ataques suicidas provenientes de grupos radicales como Al-Qaeda, Fedayines, Muhaidines, Boko Haram y otros, no han mostrado gran eficacia disuasiva. Se observa una fragmentación de células terroristas en muchos países occidentales que han recibido migración de origen árabe o musulmana a veces en 2a o 3a Generación, es decir por residentes o ciudadanos de ascendencia Norafricana o Medioriental, que muchas veces actúan de manera independiente, sin necesidad de nexos, instrucción o financiamiento directo de ésos movimientos. Por así decirlo, el Movimiento Terrorista parece haber alcanzado “vida propia”, y actúan letalmente desde la oscuridad sin necesidad de redes internacionales claras.
Todo indica que los movimientos terroristas, no son muy sensibles a la presión militar, muchas veces ésta y las estrictas medidas de seguridad parecen acentuar el odio resentimiento y encono. Y lo único que se logra con la fuerza militar o policíaca es su atomización y dispersión, ya que actúan como metástasis cancerosas.
Parece ser claro que las guerras ideológicas no se pueden combatir con la fuerza de las armas, deberán emplearse otras medidas y estrategias si se pretende neutralizarlas y controlarlas.
Ya lo he mencionado antes, creo firmemente que la ideología se debe combatir con IDEAS y razonamientos, apoyadas por Fuerza Militar y Económica abrumadoras.
Yo creo que estos problemas no tendrán solución hasta que las sociedades modernas se constituyan en un gran bloque formado por las naciones más desarrolladas y poderosas; científica, económica, social y militar, y se unan en una gran Federación, que empleen su poderío económico, científico-tecnológico y militar, para imponer un NUEVO ORDEN jurídico, social y diplomático. Este nuevo orden debería ser constituído por consenso entre todas las naciones fundadoras, y tendría como base el respeto irrestricto hacia la soberania de las naciones firmantes y adherentes, y un compromiso firme, decidido y demostrable, hacia los valores fundamentales de Democracia, Libertad, Derechos Humanos, Justicia y Economía basada en la Libertad de Comercio, Ayuda Mutua y un vigoroso combate a la Desigualdad Social.
Una Confederación de Naciones así constituída, propondría al resto de la población mundial su ingreso condicionado a ésos mismos compromisos y recibiría ayuda internacional para lograr su pleno desarrollo. Las naciones que no cumplan dichos requisitos no podrían alcanzar la membresía y no podrán acceder a sus beneficios. Pero si quebrantan las leyes internacionales, o se comportan de manera agresiva serían sancionadas con todo rigor con medidas económicas, primero y militares después.

¿Idealismo Irrealizable?

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