sábado, 10 de mayo de 2014

FELIZ DÏA DE LAS "MOMS"

HOLA QUERIDOS BETS.
UN ABRAZO PARA TODAS LAS MAMACITAS. Y MUCHOS DÍAS COMO ESTE.
HOY ME GUSTARÍA COMPARTIR ALGUNAS OPINIONES ACERCA DE UN PROBLEMA DE ACTUALIDAD Y DE SIEMPRE; LA EDUCACIÓN DE LOS JÓVENES.
A VER QUE LES PARECE;

LA RESPONSABILIDAD EDUCATIVA DE LA MUJER EN LAS SOCIEDADES MODERNAS. ¿LA TOMAN, O LA DEJAN?

La primera cosa a considerar es Educación. Esta está dividida en dos partes: Música y Gymnastics. “Música” significa todo que está en la provincia de las “Musas”. Y “Gymnastics”, todo lo concerniente al entrenamiento físico y aptitud mental”.
La Utopia” de Platon.
1.-El Conocimiento es Percepción.
2.-El Hombre es Medida de Todas las Cosas.
3.-Todo Existe en un Estado de Flujo, (Pantha Reis).
El Pensamiento de Aristóteles”. (Bertrand Rusell)


No cabe duda, la Educación, es el factor primordial indispensable de la conducta inteligente y civilizada del ser humano. Es una función netamente cerebral y mental, y como tal existe también en animales con grados variables de desarrollo cerebral, a veces de manera sorprendente, ya que no es extraño que veamos conductas aprendidas en animales superiores como los mamíferos y aves, sino también en animales con cerebros más primitivos como los reptiles y los moluscos (pulpos).
Casi todos los animales “enseñan” técnicas de supervivencia y protección a sus crías, con perseverancia y ejemplo sorprendentes. Y los estudiosos de la conducta animal cada día nos sorprenden con nuevas investigaciones acerca de la potencialidad de animales considerados “inferiores”, para aprender y modificar sus actividades en su provecho.
Recordemos aquella historieta de una pequeña familia de avecillas, que están en su nidito en un frondoso abeto en un bosque subártico. La mamá pájara dice a sus polluelos; “Mamá va en busca de comida, niños, no se salgan del nido y no hagan ruido, es peligroso chicos” Y vuela en busca de alimento. Los pollitos se quedan conformes, pero el “pollito pelón”, el rebelde del nido (siempre hay uno), dice; “¿Oyeron a la vieja?; Siempre Yak, Yak-Yak! Que no esto, que no lo otro!, ya estoy harto!, yo soy grande, me voy!” y ¡Flap, flap,flap!...
Sin embargo al poco rato, se cansa, tiene frío y… aterriza en la nieve, empieza a hundirse y a ponerse azul de frío… Al poco rato pasa por ahí un gran alce, lo olfatea y…sigue su camino, pero; le deja caer una gran torta de…. (puaff!) calientito. El chico revive y trata de salir de su helada tumba, pero no puede (too sticky). Pero entonces un gran halcón lo divisa y Zuuum!, lo “rescata” y … se lo almuerza.,(Fin de la historia). La moraleja es: ¡Mammy sabe más, hay que obedecerla. Porque; “No todo el que te ca..a, es tu enemigo… ni todo aquel que te saca de la mie…da, es necesariamente tu amigo!”
El ser humano y su sistema nervioso central, tienen capacidades todavía insondables y esto es cada día más obvio cuando somos testigos del centelleante avance de la ciencia y tecnología modernas. A este respecto, es absolutamente sorprendente el desarrollo evolutivo de las capacidades del cerebro humano en las últimas centurias, (¿décadas?). Dicen los que saben que, el conocimiento humano se ha revolucionado a tal grado que los avances científicos y de todo tipo de los últimos (digamos) 100,000 años, es comparable, en magnitud a lo que se ha avanzado en los últimos 100 años! O sea que desde el descubrimiento del fuego hasta la era espacial y computacional, hemos acelerado exponencialmente en éstos últimos, de una manera increíble… Para bien o para mal.
Sin embargo, ese vertiginoso avance intelectual, es triste decirlo, no ha sido acompañado de una mejoría muy notable en las cualidades morales del ser humano, ¿No les parece?
A pesar de tantos, tantísimos adelantos científico-tecnológicos que han proporcionado indudablemente una mejor calidad de vida; Transporte, Comunicación, utilización de la Energía, sistemas Educativos, etc. No creo que podamos decir con justeza que somos mucho mejores seres humanos que hace unos pocos siglos.
Las razones para esto, pueden ser múltiples, y pudieran (en mi concepto), probablemente ser debidas a la fragilidad del espíritu humano, que todavía no ha desarrollado sus capacidades intelectuales y emocionales a la par con su curiosidad natural y su capacidad de razonar. ¿Porqué?....Esa es la pregunta que todos nos hacemos, cuando somos testigos del mundo de violencia, crueldad, egoísmo e injusticia social y de todo tipo que nos rodea, mismo que desgraciadamente nosotros mismos hemos propiciado.
Porque veámoslo de éste modo; Los animales rigen su conducta mayormente de manera instintiva, natural y genéticamente determinada. Pero algunas técnicas de supervivencia, son aprendidas mediante el entrenamiento por sus mayores, como; volar, cazar, buscar alimento, cobijo, protección de depredadores, etc. Además es conocida su capacidad de aprender conductas a veces bastante complejas mediante adiestramiento persistente y específico. Este casi siempre consiste en las técnicas más honradas por el tiempo de; Castigo-recompensa, cariño-disgusto-paciencia. Convencimiento, por la buena o por la mala. Y la selección natural, mediante el manejo genético de especies con mayores capacidades cerebrales. (Cosa que nó hemos realizado entre los humanos!).
Estos simples sistemas educativos, honrados por el tiempo, siguen siendo vigentes. Recordemos aquella máxima que cuentan era la regla para enseñar a los reclutas en la Marina Norteamericana: (KISS) “Keep It Simple Stupid”. Todos los hemos experimentado, a veces por un insigne e inolvidable maestro, madre, padre, abuelo(a), hermano, amigo o la vida misma. La Universidad de la Vida es con mucho la mejor, y aquel que no la entiende o aprovecha, frecuentemente termina dos metros bajo tierra.
El sistema todos lo conocemos (lástima que pocas veces lo aplicamos a cabalidad), “Zanahoria-Garrote”, hasta las mulas (con el perdón) famosas por su terquedad (dicen que son la reencarnación de algunos(as) políticos, y personas de muchos tipos y sexos que todos conocemos), lo entienden y respetan. El otro sistema, mucho más humano, productivo y encantador, es el Ejemplo personal en el conducir los “affaires” de la vida. Y tan bueno y eficaz como el anterior, es en mi concepto el mejor; La Paciencia y el Cariño, sabiamente aplicados. ¿No se si ustedes recuerden aquella hermosa y conmovedora cine-película, de hace algún tiempo, protagonizada magistralmente por el actor Sydney Poitier; “To Sir With Love”. El título en español, fue mucho mejor; “Al Maestro Con Cariño”, ¿recuerdan?
Todo lo que somos, nuestra substancia misma, y todo lo que hacemos, y por lo tanto todo lo que realizamos en nuestra vida personal, está determinada por dos factores causales primordiales; La Herencia Genética-Evolutiva, que nos han transmitido nuestros ancestros, y el Medio Ambiente que nos rodea aún desde antes de nacer, y a lo largo de nuestra vida. En este “Medio Ambiente”, están por supuesto incluidos todos, las relaciones e interacciones con los seres humanos que nos han rodeado desde nuestra infancia (y aún antes). Todos aprendemos unos de otros, para bien o para mal y a veces aprendemos hasta de la conducta animal. (¿me creerían que mi perro me ha enseñado por cierto, el valor de la lealtad y la amistad?).
Existen además otros múltiples factores, que son circunstanciales y aleatorios, o sea la suerte misma. Hay personas que no creen en la suerte y dicen; “Todo está predestinado, todo lo que sucede está escrito en el destino personal de cada quien”. Y aducen; pensamientos religiosos (Nada se mueve sin la Voluntad de Allah!, o La Divina Providencia), fuerzas astrales, magnéticas, u otras fuerzas y potencias sobrenaturales y naturales también. Yo respeto conceptualmente todas estas maneras de pensar, pero igualmente pienso que tal actitud, nos resta en gran medida la responsabilidad de conducir nuestras vidas inteligentemente, y por lo tanto también nos despoja del mérito de elegir, equivocarnos conscientemente y corregir nuestros errores. De modo que en mi opinión, es moralmente objetable y poco sustentable intelectualmente.
Hablando de moralidad, Sócrates sostenía que; “Para ser virtuoso, basta con conocer la Virtud”. El pensamiento Ético, genialmente expuesto por los pensadores griegos ha evolucionado poco desde hace más de 2500 años. Casi todos los filósofos helénicos desarrollaron doctrinas éticas; Aristóteles sostenía que el bien reside en la Felicidad, o sea que lo que nos hace felices es necesariamente bueno. Siendo la felicidad una actividad del alma, la cual tiene dos partes la racional y la irracional, la que su vez puede ser “vegetativa” (como en la plantas), o “apetitiva”(en los animales). De esto deriva dos tipos fundamentales de virtudes; “intelectuales” y “morales”. Sin embargo consideraba que un hombre virtuoso, debería ser elitista, discriminatorio y necesariamente por encima de los demás; “Magnánimo” (de alma grande) y siendo el resto de los hombres de muy diferentes cualidades, no podían ser tratados de igual manera, o sea que la Justicia no es igual para todos y debería ser selectiva. El hombre magnánimo, siendo superior, debería ser por lo tanto; sabio, egoísta, orgulloso y debe odiar y despreciar a los que se lo merecen.
El pensamiento y la doctrina ética de Epicuro sostenía que para buscar el Bien el hombre debería de buscar la felicidad a través de la satisfacción de todos los deseos que le produzcan placer y rehuir el dolor, el Placer es pues la medida de lo que es bueno para el hombre y el sufrimiento intrínsicamente malo. Esto era interpretado de manera diferente en el pensamiento de Aristipo de Cirene, que aplicando el mismo principio, establecía una verdadera “arimética” de los placeres así como de los dolores, pues aconsejaba preferir el lento y austero placer, que no fuera capaz de transformarse en dolor consecuente, ya que los placeres más violentos son mayormente fuente de los mayores dolores y sufrimientos. Esta doctrina denominada “Hedonista”, preconizaba una conducta rígida y severa, ausente de satisfacciones mundanas y placeres que pudieran causar a la larga, daño y sufrimiento físico o mental. Finalmente (para no ser fastidioso). La doctrina “Estoica”, preconizaba la tolerancia al sufrimiento como manera de purificarse y acceder al “Bien”y prácticamente enseñaba la abstinencia de casi cualquier placer, en aras de buscar las virtudes superiores del alma. Esto último fue base de la Doctrina Cristiana, como lo evidencian las enseñanzas de los doctores de la Iglesia; San Agustín de Hipona, en la “Ciudad de Dios “ y La “Suma Teológica” de Santo Tomás de Aquino. La doctrina de los movimientos religiosos, ha variado poco a través de los siglos, pero casi todos coinciden con la idea de la “Purificación” espiritual y la idea del “Pecado”, con contrición y atrición sucesivas, a través de la abstinencia de los placeres de la “Carne”, la oración y la penitencia para fortalecer el Espíritu. Y más recientemente; Seguir el ejemplo de Cristo en el servicio a los demás.
Resulta obvio que la Ética, siendo parte indispensable del pensamiento filosófico a través de los tiempos, ha evolucionado lentamente y ha sido base de los sistemas jurídicos y legales de todas las formas de civilización, incluyendo por supuesto las culturas más primitivas. Y la Moral, que determina las reglas fundamentales de la conducta humana, sigue y seguirá siendo el pensamiento universal que rige las relaciones humanas (y no como algunos piensan; “Un árbol que produce moras”). Con respecto a esto último, creo que se puede afirmar que el hombre tiene o conlleva en su consciencia intrínseca la idea de la Justicia y de lo que es y no es aceptable en la conducta humana. Este concepto ha sido debatido por siglos, y existen muchas personas que sostienen que la Justicia es una interpretación educativa pura y que el hombre no la conlleva genéticamente ni como idea básica de la conciencia humana. Sin embargo, es sorprendente que todas las culturas sin excepción han diseñado sistemas de justicia más o menos elaboradas, que permiten la convivencia entre seres de distinto nivel intelectual y socio-económico, unas basadas en la existencia de “Divinidades”, que rigen y determinan lo que es aceptable y qué reprobable, lo cual es interpretado por personajes místicos, superdotados y superiores que ejercen domino a veces abyecto y abusivo sobre la población en general (sacerdotes, magos, videntes, ayatollahs, etc). Es además sumamente interesante y aleccionador, el que los estudiosos de la “Conducta Animal”, han podido demostrar que algunas especies de animales considerados inferiores, son capaces de “juzgar” el comportamiento de otros incluyendo a nosotros los seres humanos. Como ejemplo, un estudio reciente realizado, por investigadores de la Universidad de Massachussets, en monos macacos, encontró sorprendentemente, actitudes de rechazo de conductas favoritistas hacia algunos especimenes, que fueron seleccionados por los investigadores. El experimento consistió en producir en los animales un aprecio y deseo de coleccionar pequeños guijarros de colores, e intercambiarlos por pedazos de pepino proporcionados por los investigadores. Al introducir la variable de darle a algunos monos, uvas (más apreciadas por los simios) sin exigirles nada a cambio, se produjo una reacción generalizada de rechazo e indignación, lo cual sugiere la idea de justicia entre estos primates.
El admirable desarrollo del cerebro humano, sobre todo de la neocorteza prefrontal y los núcleos basales caudados, a los que atribuimos el procesamiento y análisis de las emociones, parece ser el asiento de lo que aptamente Goleman denomina: “Inteligencia Emocional”. Pero esta organicidad, no sería tan trascendente sin no fuera por la enorme cantidad de interconexiones (dendritas-axones-sinapsis) que se desarrollan durante la maduración cerebral en los primeros meses y años de la vida humana. Experimentos recientes en este sentido demuestran que cerebros de mamíferos como ratas y monos, son susceptibles de crecimiento acelerado, debido al aumento en el número de sinapsis, cuando estos animales son sometidos a estimulación en los primeros días o semanas de la vida.
En este sentido es todavía más admirable la indudable presencia de un innato sentimiento o noción de Justicia en niños muy pequeños, a los que generalmente atribuimos perfecta ignorancia, irresponsabilidad total y candidez emocional. Sin embargo, no resulta sorprendente el que en ocasiones, seamos (como sociedad), confrontados con casos en donde aparentemente la “Semilla de la Maldad”, está presente aún en niños o jóvenes de extracción social diversa. Niños que desde muy tierna edad exhiben conductas crueles, supremamente egoístas y perversas. Porque de acuerdo, todos los bebés son crueles, egoístas y centrados en si mismos. Es que ellos carecen de experiencias previas y no son capaces de comparar ideas o comportamientos, por la sencilla razón de que no tienen memorias. Pero hay algunos, que simplemente no aprenden, no son capaces de ser educados para poder concebir que su comportamiento es dañino a los demás y a ellos mismos. Yo creo que lo que sucede es que la programación genética en estos casos puede haber sido heredada de sus progenitores, a veces no necesariamente los padres inmediatos, como sucede a veces con niños con tendencias antisociales, como el alcoholismo, la tendencia criminal y muchas adicciones. Por supuesto, que este efecto también se observa en sentido opuesto, y existen niños y personas de buenos y nobles sentimientos desde muy jóvenes, de la misma manera de cómo se heredan, la capacidad física, intelectual y el talento artístico. El Soma y el Espíritu.
En éste sentido, resulta necesario reexaminar las posiciones morales, que se oponen en forma total (y absurda) a la “manipulación genética”. Cuando esta es y ha sido una manera “natural” de producir mejoramiento de las especies animales, cuyas características, por supuesto también compartimos. O sea que podríamos teóricamente, producir “mejores” seres humanos; más capaces intelectual, física y probablemente también espiritualmente.
Creo que el ser humano pensante, desde que empieza tener funciones cerebrales cognoscitivas y puede comparar diferentes tipos de ideas, es capaz de discernir si tal o cual conducta, situación, objeto o idea, son “buenos”, aceptables, beneficiosos y “justos”, o todo lo contrario, sin que haya sido “educado” en tal sentido. O sea que la noción básica de la justicia, la llevamos intrínsicamente impresa en nuestro código genético. Esto puede inferirse de aquellas situaciones en que seres humanos, han nacido y desarrollado, con poco o nulo contacto con sus congéneres, o en las culturas humanas más primitivas. Todos o casi todos, entienden que hacer daño a otros, o perjudicarlo de alguna manera, no es aceptable. Incluso las tribus antropófagas, presentan ideas de culpabilidad y la justifican tan sólo por motivos religiosos o por sobrevivencia. Y absolutamente todos exhiben un código moral específico para su conducta personal y comunal, que es aceptado por la mayoría.
El análisis de las sociedades humanas modernas actuales, y todo su desarrollo previo a través de los siglos, nos enseña que las relaciones humanas siempre han sido conflictivas, a todos niveles; El odio, la desconfianza, el egoísmo, la envidia, la “mala voluntad”, casi podríamos decir que son la regla, y la excepción ha sido la tolerancia, la comprensión, la ayuda mutua y el Amor al Prójimo. En este sentido resulta admirable el que a pesar de ello, la Sociedad Humana haya persistido, progresado y proliferado. Es increíble el que a pesar de la conducta humana con toda su agresividad, deseo de predominio y ambición, no hayamos desaparecido del planeta. Aunque por cierto hemos estado, muchas veces a punto de exterminarnos mutuamente (y al resto de las especies). Esto se debe probablemente a que las leyes naturales han sido sorprendentemente fuertes y persistentes como para restituir los daños, que nuestra irracional conducta ha propiciado.
Tal portento, probablemente se debe a que la sabia Naturaleza (de diseño Divino), tiene sistemas aún no bien conocidos para restablecer el equilibrio humano y ecológico, que de manera tan persistente y sistemáticamente afectamos.
Todo lo anterior conlleva una enorme responsabilidad, para hombres y mujeres por igual. ¿No les parece? O nos “ponemos las pilas”, como seres pensantes y conscientes de nuestro papel en el universo. Porque definitivamente no estamos solos, ni estamos aquí nada más sin un sentido trascendente, somos parte de una cadena humana interminable y todos absolutamente todos tenemos un grado variable de responsabilidad de lo que nos pasa y lo que les pasa a otros. (y por lo que seremos llamados a cuenta, no nos quepa duda).
Es por eso que es tan importante el que hombres y mujeres (sobretodo estas últimas), tomen consciencia de su indispensable e insustituible labor, como educadores de la generaciones que nos siguen. Porque tal parece que hoy en día, los procesos educativos están más dirigidos a que los jóvenes individuos tengan éxito económico en la vida, que al que ¡Sobrevivan el día siguiente en la escuela, o en nuestras calles y hogares! Resulta evidente el que hoy en día, enfrentamos un desaforado incremento en las conductas criminales, antisociales o simplemente abusivas de los derechos de los demás en nuestras conflictivas sociedades y comunidades, fundamentalmente por parte de personas jóvenes.
En este sentido, es necesario reflexionar en que la Educación Básica de la Emociones, que tan importante resulta para que los jóvenes se conviertan en adultos funcionales, íntegros y productivos en el sentido del mejoramiento de la especie humana, simplemente no lo realizamos consciente y determinísticamente (si me permiten la expresión), en los sistemas educativos comunales, estatales y nacionales. Lamentablemente son escasos los esfuerzos educativos que tienen como propósito mejorar nuestra Inteligencia Emocional, O sea nuestra capacidad de percibir, analizar y responder de la mejor manera posible a las situaciones conflictivas que se presentan diariamente en la vida humana. Cualidades como; la Empatía, la Compasión, la Caridad, el Amor al Prójimo (el pensar en los demás), y sí definitivamente: Los Valores Éticos y Morales. Materias como el Civismo, la Moral, el estudio de la Ética y la Filosofía, se dejan para; “Estudios Superiores” a niveles universitarios, cuando se ha perdido tiempo valiosísimo en la infancia menor y la juventud.
La educación de la emociones la realizan tradicionalmente las madres de manera intuitiva, a veces de manera sorprendentemente eficaz a pesar de su escasa preparación específica, y esto es extraordinario, los padres jóvenes contribuyen poco y a veces están lamentablemente ausentes, todavía peor es aún cuando ambos padres están “muy ocupados” en sus asuntos personales (profesionales, económicos, lúdicos o simplemente recreativos). Y dejan tamaña responsabilidad en la educación básica de sus hijos a personas que sencillamente no tienen ni la capacidad ni menos la preparación para ello, como sucede a veces con las empleadas domésticas y cuidadoras. Aunque también ocasionalmente personas profesionales y con vocación para ello, resultan extraordinarias formadoras y educadoras de el espíritu humano; Como algunas abuelitas, tías, educadoras, enfermeras o institutrices, todas mujeres ¿Recuerdan la maravillosa educadora de la genial Hellen Keller? (“The Miracle Worker”).
Como quiera que sea, resulta obvio el que nuestra responsabilidad existe y no hay manera de no involucrarse y tratar de ejercer alguna influencia,(si es que todavía tenemos alguna), en las generaciones modernas. Por lo tanto, resulta indispensable el inducir en la formación de los jóvenes seres humanos las enseñanzas de la Ética, la Moral y la conducta responsable de respeto a los derechos de los demás. Incluidos todos los seres vivos y el Universo en su totalidad. O sea; Formar consciencia moral, y ecológica, sólidas y responsables. Es necesario el enseñar a nuestros niños y jóvenes, los valores del respeto a otros, a la propiedad, el Altruismo, y muy importantemente inculcarles una vocación de Servicio.
Las mujeres como género y como especie humana tienen las mejores aptitudes mentales y físicas para tales importantes funciones, y resulta increíble, el que en su absurdo deseo de predominar y substituír al hombre, no tomen cabal consciencia de ello. Yo entiendo que es una labor de la pareja humana, y que el hombre con gran frecuencia actúa de manera claramente egoísta e irresponsable (ha sido mal educado). Sin embargo, las mujeres tienen obvia superioridad intelectual-emocional, y es una perfecta lástima que no se den cuenta de ello y no asuman su responsabilidad, como madres, esposas y líderes comunales y sociales.

Doccis

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