martes, 4 de junio de 2013

LA FIESTA CONTINÚA

HOLA CHICOS Y CHICAS, BETABELES QUE LOS ACOMPAÑAN.
SI LES PARECE (YA QUE ESTAMOS EN ÉSO),  CONTINUAREMOS NUESTRO
ROLLO ACERCA DE LA MADURACIÓN SEXUAL.
(QUE SÓLO ACABA HASTA QUE SE ACABA):

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LA MADURACION SEXUAL (3)
La Menopausia.-
Alrededor de los 50 años en las mujeres y un poco más tarde y más gradualmente en los varones, los ovarios femeninos (por supuesto), se quedan sin “cartuchos”; Ya no hay folículos de Graaf! Porque de un total máximo de 7 a 20 millones de oocitos fetales iniciales, al nacimiento hay aproximadamente 2 millones y en la menarquia (pubertad) 200,000-400,000, de los cuales sólo 8000 experimentan algún desarrollo en la vida reproductiva, y que de un total de 300 o 400 ciclos menstruales ovulatorios, en ese tiempo, solamente 2 o 3 maduran en cada ciclo y se expulsan solamente uno o dos en cada ovulación. ¡Qué desperdicio!, ¿No?. ¿Solo un pin… óvulo por mes! . (Gracias a Dios!!). Nosotros los hombres somos todavía más espléndidos, generosos (o desperdiciados) y de un volumen de 2 o 3 ml de semen por eyaculación, que contiene entre 10 y 20 millones de espermatocitos por mm cúbico! (de acuerdo no todos fértiles, bonitos o aún completos, pero por eso precisamente somos sobraditos!).
Bueno, la Menopausia. Esta se debe en las mujeres a que al disminuir o desaparecer los folículos de Graaf y sus maravillosos óvulos, la cantidad de hormonas femeninas, particularmente los estrógenos, y en menor medida la progesterona, disminuyen drásticamente. Las menstruaciones disminuyen, en cantidad y se hacen irregulares, para luego desaparecer por completo Los niveles de hormonas estimulantes de la ovulación; la FSH y LH que dependen del eje hipotálamo-hipofisiario, se incrementan desmesuradamente, los andrógenos; androstenodionas se reducen a la mitad, pero la testosterona, apenas cambia. Este desequilibrio, aunado al desgaste físico, que se ha sucedido al transcurrir los años, y con los sucesivos embarazos y partos, produce el famoso Síndrome Menopáusico que preocupa y ocupa a todas las mujercitas y a que a veces las trastorna desmesuradamente, (y nos hace la vida imposible a nosotros inocentes criaturas), porque se trata en realidad de un proceso totalmente normal y fisiológico en su vida sexual y no tendría porqué producir patología mayor. Como quiera que sea, el trastorno no es menor en la gran mayoría de los casos, aunque a algunas extraordinarias féminas, el maldito síndrome pasa casi totalmente desapercibido, (para coraje y envidia de sus congéneres menos afortunadas).
Para qué hablar de los bochornos u “oleadas de calor”, de origen vasomotor, asociadas a sudoración severa, cefaleas (dolor de cabeza), cansancio muscular, trastornos digestivos; vómitos, diarrea, síntomas cardiovasculares; palpitaciones, presión arterial elevada, fatiga, edema (hinchazón de manos o tobillos). La depresión a veces es severa y multitud de síntomas relacionados con angustia existencial, temores de envejecimiento y caducidad, que son realmente los más severos y que requieren considerable apoyo sentimental de sus parejas y a veces soporte psicológico extenso. La líbido o deseo sexual, disminuye gradualmente, hasta casi desaparecer. Los ovarios y el útero reducen importantemente de tamaño, la vagina disminuye su tamaño, elasticidad y lubricación, las glándulas mucosas denominadas de Bartollini disminuyen casi completamente su actividad y a veces aparece la “Dispareunia”, o dolor al coito El trastorno emocional, tiene raíces muy complejas y variables en cada caso de acuerdo a la particular vivencia y relación con su pareja, que a veces no comprende, ignora o pretende ignorar irresponsablemente los hechos. Se requiere apoyo, comprensión y una dosis extra de amor y soporte emocional.
El trastorno hormonal, que es la base de todo esto, tiene consecuencias importantes para la salud de la mujer. Los niveles bajos de estrógenos, que ejercen una función protectora en el aparato cardiovascular, disminuyendo el desarrollo de la temible Aterosclerosis, hacen que la propensión a padecimientos como enfermedad coronaria o cerebral obstructiva, (infartos cardiacos o cerebrales), aumente peligrosamente, así como la tendencia a la elevación de la presión sanguínea arterial, con su cauda de severas complicaciones, como hemorragias cerebrales, enfermedad vascular retiniana (que puede producir ceguera), trastornos renales, y muchos otros de origen vascular, hacen que a veces sea recomendable dar tratamiento preventivo administrando estrógenos naturales o sintéticos a las pacientes. Una nota de precaución para esta terapia, sería la posibilidad de desarrollo de cáncer mamario sensitivo a estrógenos o progesterona.
La reducción en la cantidad de estrógenos y progesterona circulantes, así como la presencia de testosterona no inhibida por aquellos, produce cambios físicos en la apariencia feminizante del cuerpo femenino, el tamaño de las mamas disminuye, la grasa corporal se redistribuye, la masa muscular aumenta un poco (efecto virilizante). Y como si fuera poco la temible Osteoporosis inicia su destructiva labor.
Esto mismo sucede en el varón, aunque como dijimos, en forma más gradual y lenta. La fertilidad; el número, actividad, motilidad, tamaño y salud de sus espermatocitos disminuye grandemente, con el riesgo de producir progenie con trastornos congénitos o cromosomales, (como Trisomías o Síndrome de Down). El tamaño, actividad y salud de los órganos sexuales masculinos; testículos, pene, vesículas seminales y próstata, también sufren cambios en su anatomía y función. Debidos a la gradual, pero importante disminución de la actividad de las células de Leydig de los testículos, que son las que producen la mayor parte de la testosterona masculina. Los cambios corporales son también severos en el varón; la masa muscular y esquelética disminuye drásticamente, el metabolismo disminuye gradualmente casi 5% por año después de los 50.
Sin embargo, todos estos cambios, son el varón más paulatinos que en nuestras hermosas contrapartes, sin que sepamos a que se debe tal portento, puede ser que nosotros hallamos hecho algo muy bueno (sin darnos cuenta), en nuestra oprimida vida.
Cuentan que una vez un lunes por la mañana a las puertas del Cielo, San Pedro despertó y asomándose a la ventana, alcanzó a ver a un pequeño hombrecito, que tocaba discretamente en una pequeña puertecita que tenía el letrero que decía: “Puerta Exclusiva Para Los Hombres Que Nunca Fueron Dominados por sus Mujeres en la Tierra”. Bajó Pedro presuroso a felicitar calurosamente a aquel héroe y a preguntarle como había conseguido tal hazaña. A lo que el varón, contestó: “¿Qué? ¡A mí me dijo mi vieja que me formara aquí!”.


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