jueves, 13 de agosto de 2026

¿EXISTE UN DESTINO INEXORABLE?

 

                                                                             ¿EXISTE UN DESTINO INEXORABLE?

 

Es por cierto emotiva y filosófica la actitud de aceptancia de nuestro futuro, escrito en el Cielo, al mencionar que estamos en “Manos de Dios” en todo momento, y resulta gratificante el aceptar con serenidad y paciencia, todo aquello que no podemos cambiar en este “Valle de lágrimas”. Como todo en esta Vida, esta actitud tiene una dosis de verdad y es de gente sensata, el reconocer que poco podemos hacer para mejorar nuestro futuro sin embargo, ése poco resulta crucial si reflexionamos que en realidad, si tenemos opciones, de acuerdo a nuestra personal voluntad y nivel informativo, sobre que hacer y que no, que alternativa tenemos con respecto a la situación o problema, que se nos presenta, opciones a menudo binarias izquierda o derecha,  

A o B, arriba o abajo, de modo que en ése sentido si tenemos opciones y en buena medida si podemos estructurar nuestro futuro. Sin embargo, hay personas que opinan que lo decidimos hacer, suceden porque eso era nuestro destino irremediable. A ése respecto, consideren: Una persona que tiene en su Genoma personal, un gen de cierto tipo de cáncer, digamos Adenocarcinoma mamario a los 50 años y sabiéndolo evita fumar y consumir substancias tóxicas drogas o substancias enervantes demasiados lípidos o colesterol, hace ejercicio físico y mental, chequeos médicos y cuando se presenten las primeras evidencias de la neoplasia, inicia tratamiento quirúrgico y quimioterapia. Esta persona altera drásticamente la historia natural de su padecimiento, y “¿cambió su destino inexorable?”, por supuesto habrá personas “die hard” que opinen que el tomar dichas precauciones, era precisamente su destino.

Como quiera que sea, es claro que el adivinar o predecir el futuro es una actividad  muy difundida, divertida y lucrativa, a la que se dedica un gran número de personas, y que además no es exclusiva del género humano, existen animales que pueden sentir los tenues cambios en su entorno para dirigir su actividades, como algunos insectos como las hormigas, mariposas, aves, y algunos mamíferos como los perros o los elefantes, que cambian de rumbo para evitar catástrofes como tormentas, terremotos, Tsunamis o inundaciones. El ser humano, desde los inicios cuaternarios de su existencia como especie, debe su existencia en el planeta, a su capacidad de predecir cambios climáticos y eventos catastróficos, aunque a verdad se dicha, el hombre ha estado a punto de exterminarse a si mismo, debido a su necia actitud de ignorar y no examinar inteligentemente a la naturaleza y no realizar medidas precautorias y evitar conflictos como guerras. epidemias, venganzas, odios, intolerancia racial o religiosa y el precepto bíblico de “Amaos lo unos a los Otros” ha quedado en el olvido, recordemos la actitud de la Humanidad en la Edad Media, con respecto a las mortales y devastadoras Pandemias como la Peste Bubónica o el Cólera, cuando la mortandad estuvo a devastar casi totalmente a Europa, Asia, África y América, cuando la explicación de tal desastre, fue atribuida a espíritus malignos, brujería o a los judíos y se procedía llevarlos a la hoguera y a flagelarse y hacer penitencias y muchas otras insensateces, que estuvieron a punto de hacer desparecer a la especie humana.

El Futuro, siempre nos ha causado angustia, curiosidad y prácticamente en muchas culturas, han dedicado gran parte de su tiempo a tratar de adivinar el porvenir y esto ha sido territorio de las religiones, al tratar de conocer el futuro. ¿Qué hay después de la muerte y cuál es el misterio de la Vida?, estas cuestiones han sido adjudicadas a Mundo Espiritual, dioses, demonios y a las personas que nos ha precedido en la vida (el culto a la Muerte y a los muertos a los que atribuimos el estar en posición de conocer tales cuestiones). todas las culturas primitivas, han producido innumerables formas de adivinar el futuro. Uno de los más preclaros Apóstoles de la Religión Católica San Juan Evangelista, tiene una hermosa Catedral en la ciudades de New York: “St John The Divine”, debe su nombre a la supuesta capacidad del Santo para predecir el futuro.

Todas las culturas primitivas han producido innumerables formas, de adivinar el futuro, las primeras manifestaciones escritas de tal proceder provienen de las culturas: Caldea, Asiria, Babilonia, Egipcia, China, Japonesa y la avallasadora Mitología Griega, y más tardíamente las fascinantes culturas nativo-americanas, prácticamente en todas las épocas han existido y hasta la actualidad todo tipo de adivinos, profetas, hechiceros, druidas, brujos, chamanes, pitonisos, clarividentes, espiritistas y futuristas, entre los que podemos mencionar a los modernos economistas, políticos que son magnificentes, para predecir el futuro de nuestro, dinero, tan solo superados por su habilidad para explicarnos porqué no han sido  tal y como ellos lo predijeron y por supuesto los profesionales de la Medicina que hacen prognósticos médicos y son sumamente hábiles para explicar cómo fué que el paciente murió, ¡estando franca mejoría!

Casi todas éstas conductas han sido propiciadas, por casi todas las religiones (yo mismo me considero un Católico-pecador-irredento). Es curioso como las principales religiones Monoteístas (un solo Dios), han condenado, prohibido o cruelmente castigado con diversas formas de martirio (hoguera, estrangulación, laceración, envenenamiento, azotes autoinflingidos, y crucifixión, y han condenado y prohibido las prácticas  adivinatorias del futuro, pero dentro de sus tesis las aplican y promueven intensamente, (¿No es así?).

Y yá que estamos en términos religiosos, permítaseme narrar un aleve chascarrillo que aprendí cuando era pre- seminarista en la Diócesis de Tulancingo: El Capellán del Monasterio de Sta Brígida (no “Frígida” como muchos consideran). La Madre  El Rev Don Próculo Gódinez (no “Jodinez” como algunos seminaristas creían). Recibió la visita de la Madre Superiora Sor Beatriz (más conocida como “SorBete” por algunos seminaristas). La adusta Madre expuso su queja. preguntándole el porqué, no podían como religiosas administrar sacramentos como Confesión, absolución, matrimonio. Bautismo y demás? El Padrecito le contestó: Mire Madre, con todo respeto le diré lo que sé; Sucede que ustedes las mujeres no saben guardar el secreto confesional. Sor Beatriz indignada, contestó; nó es así Padre somos totalmente responsables! Don Alisio entonces le dijo algo que debía ser secreto: Mire Madre, ocurre que su Capellán el Rev. Francisco Alegre SJ: Es “Gay”. La Monja enmudeció y sonrojó, pero guardó silencio.  Dos días después, volvió a visitar a Don Próculo y le dijo, que ella y todas las hermanas solicitaban cambio de Capellán. Don Próculo contestó: Mire Madre, el Padre Panchito no es realmente Homosexual, es solamente muy alegre.

Desde el Siglo XIII, Sto Tomás de Aquino, preclaro filósofo y Doctor de la Iglesia Cristiana dijo: Las cosas del futuro, pueden ser conocidas, ya sea por sus causas o por sus efectos, tal y como los astrónomos predicen los eclipses o un observador del clima predice la lluvia. La esencia humana, compuesta de materia orgánica está sujeta a la putrefacción y se transforma en ceniza, pero la parte espiritual no puede morir  porque no está sujeta a las leyes naturales, orgánicas y se transforma en un ser espiritual, que se presentará ante el Altísimo, para ser juzgado, pero Dios que es infinitamente sabio, es también infinitamente Justo y Misericordioso y le  asignará un nuevo destino y otra misión, en el mismo o en otro lugar del Universo, asimismo un barómetro indica la probabilidad de lluvia y el humo denota la presencia de fuego. Aquellos que creen en el Fatalismo o en el Panteismo (muchos dioses): El dios sol, la diosa lluvia o tormenta, la diosa tierra, el dios de los océanos Neptuno, la diosa de la muerte, el dios de los volcanes, de las enfermedades, creen en omens y augurios de todo tipo, los sacrificios para apaciguar a los dioses malignos, la muerte o sacrificio de un inocente (esta creencia todavía persiste). ¿Qué les parece, los doctores de la iglesia también profetizaban, en éste caso, la invención del barómetro por Torricelli 400 años  después. Desde el punto de vista científico, sabemos que un suceso es algo que ocurre en un punto particular del espacio en un momento específico de tiempo, determinado por el Espacio-tiempo cuatridimensional, que es curvo, esférico o elíptico. En el Universo no existen las líneas rectas, inclusive la Luz, puede curvarse debido a las fuerzas electromagnéticas de estrellas (como nuestro sol), Galaxias, Constelaciones, planetas y otros cuerpos estelares, de ése modo, los sucesos pasados y los futuros, corresponden a posiciones de la materia en el Espacio-Tiempo, limitadas por el “Principio de Incertidumbre”, del científico alemán Werner Heissenberg (1926), precursor de la Mecánica Quántica, en términos prácticos para medir algo, digamos la presión de un neumático de automóvil, es necesario utilizar un barómetro y al hacerlo, extraerá algo de aire de la llanta y eso alterará la presión de la misma, lo mismo sucedería con un termómetro clínico o un amperímetro para medir la energía eléctrica. Por lo tanto, no se pueden predecir los acontecimientos futuros con exactitud, cuando ni siquiera podemos medir el estado presente del Universo.